2 de mayo de 2017

Ser valiente

Lanzarte al agua, apagar la luz, caminar un pasillo, probar un nuevo sabor, hablar en público, ser tu mismo, ser valiente.

Ser valiente implica muchas cosas y se manifiesta de diferentes maneras, ninguna es fácil, de hecho suele ser bastante complicado, generalmente duele, a veces incluso resulta que lastimas a algunos a tu alrededor, no se tiene contento a todos nunca y como yo no estoy acostumbrada a pensar en mí antes que el resto, lo hace más difícil. 

Con el tiempo conseguí personas que me ayudaron a cargar el miedo, las dudas y luego las despejaron una a una, me di cuenta que sí, es difícil, pero no imposible. Ser valiente no se trata de decir que no le temes a nada, se trata de tener miedo, aceptarlo, enfrentarlo y superarlo.
Funciona igual con todo lo que sentimos, cuando reconocemos nuestros sentimientos y los aceptamos nos hacemos un poquito más fuertes y valientes cada vez. 

El primer paso siempre es el más complicado. Cuando hablé seriamente conmigo y me puse todas las cartas sobre la mesa, estaba nerviosa sobre lo que iba a encontrar en ellas, pero me sentí sorprendentemente liberada cuando lo hice. No era nada más que yo misma, pero más clara, más grande, más segura, más yo. 
No entendía bien lo que pasaba pero estaba segura de que no había nada que temer, me di un gran abrazo y lloré a rienda suelta un montón de horas, de días, en diferentes hombros, y recibí los ánimos de las que estoy segura son las personas correctas. Esa era yo después de mucho tiempo siendo valiente una vez más.

Después me dí cuenta de que las cosas iban a ser doblemente más dolorosas cuando volteé al mundo y me vi rodeada de noticias sobre violencia, discriminación, rechazo, burla, preguntas, chistes, insultos, acoso, riesgo. Me asuste más cuando descubrí que todo eso lo tenía más cerca de lo que creía, no entendía por qué debía dar explicaciones cuando yo ya lo tenía perfectamente claro ¿no es algo que solamente debería importarme a mí? ¿Por qué las personas sentían lástima cuando se los decía? ¿Por qué ser crueles? ¿Qué había de malo en ello, en mí? ¿Por qué después de tantos años tenía que dudar si iban a seguir queriéndome o tratándome igual? Y volví a llorar, no por mí, si no por ellos. 
Sentí tristeza porque recordé toda la lucha que tuve yo para entenderme y llegué a la conclusión de que no todos lucharían por si quiera respetarme. Sentí tristeza porque hablarían con ignorancia, porque muchos pensarían que lo que necesito son palabras de consuelo como si fuera una tragedia. Me sentí triste porque llorarían y se cuestionarían a si mismos si algo habían hecho mal, porque otros esperarían a que "se me pasara mi fase", esperarían a que les dijera dos años después que "siempre no". Sentí tristeza porque no lo entenderían, y tendría que luchar en el lugar en el que se supone que debería sentirme segura. 
Y estoy en lucha.
Y no estoy sola. 

He visto a muchas personas importantes para mi hacer su propia lucha, la de todos diferente, con distintos enemigos, con distintas armas, los he visto caer devastados y levantarse para seguir peleando, para seguir siendo valientes.
Aman lo que son, aman a más personas y lo demuestran, irónicamente actos sencillos y cotidianos se han convertido en símbolos de triunfo, tomarse de las manos, darse un beso, un abrazo, maquillarse, no hacerlo, usar tal o cual prenda, llamarse de una u otra forma, todas son batallas ganadas dentro de la guerra. ¿Cómo no intentarlo cuando alrededor hay tanta esperanza?

No se vale que unos vivamos con el miedo a ser lastimados, de cualquier manera, por ser simplemente lo que somos, nosotros mismos. Ya no quiero temer por mi mejor amigx, por mi primx, por mi compañerx de clases, por la gente de otros países que es reprimida y herida abiertamente, por lxs que tienen fe y no se les permite acercarse a su religión porque "dios así no lo quiso", ya no quiero tener que preocuparme por los gritos en las calles, por las risas en la mesa de la casa.
Basta de que duela, basta de esconderse, basta de mentir por seguridad, basta de etiquetas que tienen que existir para que el resto "entienda" quiénes somos, basta de apodos, de palabras hirientes, de lágrimas, de rechazo, de desprecio, basta. Basta.
Estamos aquí y nos merecemos lo mismo que cualquier otro, 
              s o m o s  s e r e s  h u m a n o s 
  
Esta soy yo y desde ahora trataré de ser más valiente cada vez.

La belleza radica en la diversidad y en ella misma radicamos todos. 

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