26 de febrero de 2018

Astromelias

La primera vez que me regalaron flores era un ramo pequeño, sencillo, de tallos verdes con flores abiertas blancas con lineas delgadas en diferentes rosas.

La primera vez que me regalaron flores era un ramo atado con ligas que gritaba "recordé cuáles son tus preferidas." 

La primera vez que me regalaron flores fueron a buscarme hasta donde estaba, aunque eso implicó atravesar la ciudad en transporte publico sin destrozar los frágiles botones recién florecidos.  

La primera vez que me regalaron flores me obsequiaron también un abrazo, besos, tiempo, atención, amor, miradas, sonrisas, pasos con las manos entrelazadas.

La primera vez que me regalaron flores fue un catorce de febrero. Cliché. Sabe que amo los clichés.

La primera vez que me regalaron flores no podía creer que alguien se hubiera tomado la molestia de hacerme feliz con detalles.

La primera vez que me regalaron flores entendí un poco más por qué las cosas hasta ese momento habían sucedido de determinada manera. Me sentí en el momento y lugar correctos. Curiosamente miraba sus ojos. 

La primera vez que me regalaron flores sentí a mi corazón bailar, me temblaban las piernas y no podía dejar de sonreír. Puedo jurar que así se siente la libertad. 

La primera vez que me regalaron flores alguien nos dijo que nos veíamos bonitas juntas y que desprendíamos una energía positiva. Nos dijeron también que no nos rindiéramos. que nos siguiéramos queriendo. 

La primera vez que me regalaron flores quería que el día durará para siempre, para tener más tiempo de mirarla. 


La primera vez que me regalaron flores, curiosamente, me las regaló una flor. 

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